
¡De locura! ¿Será que entenderemos a nuestras mascotas? Paw Talk es la aplicación que promete traducir el lenguaje animal mediante Inteligencia Artificial está causando furor.
El fenómeno Paw Talk se ha convertido en la descarga número uno de la semana tras el lanzamiento de su fase beta. A diferencia de intentos anteriores, esta herramienta utiliza IA generativa de audio y análisis de biometría visual para interpretar las necesidades de perros y gatos.

Un clip de un perro Husky «reclamando» justicia por un trato preferencial hacia el gato de la casa alcanzó los 100 millones de reproducciones en menos de 24 horas. La IA tradujo sus aullidos a una voz humana con un tono sarcástico, lo que desató una ola de recreaciones en TikTok y Reels.
Expertos en comportamiento animal han emitido comunicados aclarando el funcionamiento técnico, pues comentan que la app combina el tono del ladrido/maullido con el lenguaje corporal detectado por la cámara.
Los científicos advierten que la IA está programada para dar respuestas divertidas y coherentes para los humanos, lo que no siempre refleja la psicología real del animal y que no se deben tomar las traducciones como verdades médicas.
Pero, ¿cómo funciona?
La IA no escucha un «guau», escucha ondas. Los algoritmos han sido entrenados con millones de muestras de sonidos de diferentes razas.
Por ejemplo, un ladrido corto y agudo suele asociarse con juego o saludo; uno largo y grave con alerta o agresión.
También detecta vibraciones que el oído humano ignora, identificando si hay «estrés» en las cuerdas vocales del animal.
En cuestiones de análisis geométrico, si el perro ladra pero la cola está rígida o las orejas hacia atrás, la IA descarta la traducción de «feliz» y busca términos de «nerviosismo» o «defensa». Aparte, analiza la inclinación del cuerpo. Si el animal está inclinado hacia adelante, la IA interpreta «curiosidad» o «demanda»

La app no traduce un idioma real. Lo que hace es interpretar emociones y situaciones, y luego «disfrazarlas» de frases humanas coherentes para que nosotros sintamos que hay una conversación. Es, tecnicamente, una antropomorfización asistida por muchos datos.
