Cardenal Pizzaballa orando en el Monte de los Olivos Jerusalén 2026

Cierran el Santo Sepulcro en Domingo de Ramos por primera vez en siglos

Por primera vez en 1,600 años, Israel impide la misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. Conoce las razones de seguridad y la respuesta del Vaticano.

Este Domingo de Ramos, la Ciudad Vieja de Jerusalén fue testigo de un hecho sin precedentes en la historia moderna que ha sacudido a la comunidad cristiana global. Por primera vez en siglos, las autoridades de Israel impidieron la celebración de la tradicional misa de Domingo de Ramos en la Basílica del Santo Sepulcro, el lugar más sagrado de la cristiandad donde se venera la crucifixión y resurrección de Jesús.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y el Custodio de Tierra Santa fueron bloqueados por contingentes policiales cuando intentaban ingresar al templo, a pesar de que la Iglesia ya había cancelado las procesiones públicas y reducido el aforo para cumplir con las normativas vigentes.

Tras la negativa, tuvieron que realizar el acto en el Monte de los Olivos frente a la basílica de Getsemaní, pidiendo por la reconciliación en medio de los conflictos.

Tras la ola de indignación internacional y las críticas de líderes europeos y del Vaticano, el gobierno de Israel emitió declaraciones oficiales para justificar la medida. El primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente Isaac Herzog afirmaron que la prohibición no fue un ataque a la libertad religiosa, sino una medida de seguridad estricta y necesaria. Según las autoridades, existían amenazas reales y activas de ataques con misiles lanzados por el régimen iraní hacia la población civil y los lugares sagrados de Jerusalén.

Argumentaron que los callejones estrechos de la Ciudad Vieja dificultan la evacuación y el acceso de servicios de emergencia en caso de un impacto masivo, señalando que restos de misiles interceptados ya habían caído recientemente cerca del barrio judío y la Explanada de las Mezquitas. Añadieron una disculpa asegurando que Israel se mantiene respetando la libertad de culto y el respeto por los lugares sagrados, dando instrucciones para permitir acceso completo a los Cardenales.

Lo que hace este suceso particularmente histórico es que la misa de Domingo de Ramos se ha celebrado de forma ininterrumpida en el Santo Sepulcro durante más de mil seiscientos años, resistiendo invasiones, terremotos y epidemias a lo largo de los siglos. El Patriarcado Latino calificó la restricción como una medida desproporcionada que rompe con un estatus quo milenario, subrayando que incluso en los periodos más oscuros de la historia de Jerusalén, los líderes religiosos habían podido acceder al altar para conmemorar el inicio de la Semana Santa.

Mientras la diplomacia intenta rebajar la tensión, el mundo observa con preocupación cómo el conflicto bélico actual ha logrado cerrar las puertas de un templo que permaneció abierto para la fe durante dieciséis siglos.