La «regla de oro» del albur: El reto viral que está destruyendo la sabiduría popular

La «regla de oro» del albur: El reto viral que está destruyendo la sabiduría popular

¿Dichos de la abuela o albures? Aplicamos la «regla de oro» a los refranes mexicanos y el resultado es hilarante. ¡Participa en el reto! 👇

¡Hoy nos pusimos filosóficos en BerisTIME! nos pusimos a analizar la tremenda sabiduría popular de nuestra cultura. Los mexicanos somos conocidos en todo el mundo por nuestros dichos y refranes, pero también por tener una mente tan ágil que a todo le encontramos el doble sentido.

Resulta que se ha vuelto viral un reto lingüístico que demuestra que la sabiduría de las abuelas y el albur nacional están separados por una línea muy, pero muy delgada. Estamos hablando de los dichos coloquiales.  Y te comprobaremos  una regla de oro infalible: si a cualquier dicho popular le añades la frase «por delante» en la primera mitad, y «por detrás» al final, de inmediato se convierte en una cochinada de antología. ¡Es una ley científica comprobada!

Si no me creen, vamos a hacer el experimento en vivo. Piensen en el clásico consejo de los papás cuando vas a tomar una decisión arriesgada: más vale prevenir por delante que lamentar por detrás. ¿Ven?. O qué tal el clásico de los negocios: el que no arriesga por delante no gana por detrás. Ese ya suena a estrategia de oficina bastante sospechosa. Y es que no importa la temática, la regla funciona con todo.

Si hablamos de comida, el refrán dice que el que en pan piensa por delante, hambre tiene por detrás. ¡A caray! Eso ya no es hambre de carbohidratos, compañeros. Y si nos ponemos un poquito más intensos con el menú, a darle por delante que es mole de olla por detrás. Ahí sí, mis respetos para el que se anime.

Hasta la naturaleza sale perdiendo con esta fórmula. Todos nos sabemos el del crustáceo flojo, pero escuchen cómo cambia: camarón que se duerme por delante, se lo lleva la corriente por detrás. Pobrecito camarón, la verdad, no le deseo ese viaje a nadie. O este otro que parece consejo de superación personal, pero termina en urgencias: el que persevera por delante alcanza por detrás.

Incluso para los que les gusta presumir en redes sociales o andar de orgullosos, hay un recordatorio muy directo que dice: dime de qué presumes por delante y te dire de qué careces por detrás. Y cerramos con el consejo definitivo para los indecisos en el amor o en la vida: más vale pedir permiso por delante que pedir perdón por detrás. Ahí lo tienen, señoras y señores.

La próxima vez que su abuelita les quiera dar un sabio consejo, hagan el ejercicio mental de aplicarle la fórmula y me cuentan si pudieron aguantarse la risa. ¡Cuidado con lo que dicen y, sobre todo, cuidado con cómo les acomodan las frases!

Y porqué te lo contamos hasta ahora? Poirque más vale por tarde por delante, que nunca por detrás!

Y recuerda, que no todo lo que brilla por delante, es oro por detrás.