¿Milagro, evolución espiritual o tecnología alienígena? Las teorías detrás de la Ascensión de Jesús

¿Milagro, evolución espiritual o tecnología alienígena? Las teorías detrás de la Ascensión de Jesús

¿Fue la Ascensión de Jesús un milagro, una evolución espiritual o un evento con tecnología extraterrestre? Analizamos las principales teorías.

Y si los acontecimientos que marcaron el fin del paso de Jesús por la Tierra no pertenecieron únicamente al reino de lo divino, sino a una intervención de tecnología fuera de nuestro mundo?

En el ámbito del fenómeno paranormal y la teoría de los antiguos astronautas, una hipótesis fascinante sostiene que la desaparición física de Jesús tras su resurrección fue, en realidad, una abducción o una evacuación extraterrestre realizada por seres cósmicos altamente avanzados.

Si acudimos a las escrituras bíblicas tradicionales, la narrativa oficial sitúa el evento de la Ascensión en el monte de los Olivos, Los Evangelios y el libro de los Hechos de los Apóstoles relatan que, ante la mirada atónita de sus seguidores, Jesús comenzó a elevarse hacia el cielo hasta que una nube brillante lo ocultó de sus ojos, apareciendo de inmediato dos seres vestidos de blanco que anunciaron su regreso de la misma manera.

Para los teóricos de la ufología, este relato encaja casi a la perfección con la descripción moderna de una abducción o el abordaje a una nave nodriza mediante haces de luz y camuflaje en las nubes.

Sin embargo, al explorar fuentes alternativas como El libro de Urantia —una monumental obra del siglo XX que afirma haber sido revelada por seres celestiales—, la perspectiva cambia radicalmente. Urantia no describe a Jesús siendo raptado por naves espaciales metálicas ni por grises, sino que redefine el cosmos desde una visión espiritual y jerárquica. Según sus páginas, la resurrección de Jesús no implicó la reanimación de su cuerpo biológico, sino su transformación en una forma de existencia superior conocida como «estado morontial». Para este texto, Jesús es un Creador Divino de orden cósmico que concluyó su misión planetaria y disolvió su cuerpo físico para reintegrarse a la administración del universo.

Si nos adentramos en El Evangelio de Acuario Jesús no fue «abducido» ni rescatado por una civilización externa, sino que él mismo dominaba las leyes de la materia y de la vibración universal. El Evangelio de Acuario sostiene que, tras ser crucificado, Jesús no reanimó su viejo cuerpo biológico de carne y hueso, sino que logró el dominio absoluto sobre la energía a través de un proceso de transmutación y materialización de su cuerpo espiritual. y explica la Ascensión no como el abordaje a una nave ni una abducción, sino como la disolución definitiva del cuerpo denso en el plano terrenal. Para la teosofía y el misticismo acuariano, la «nube» que lo envolvió no era un haz de luz alienígena, sino una vibración electromagnética de alta frecuencia que elevó a Jesús al estado de Conciencia Crística pura, permitiéndole fusionarse de nuevo con la Fuente divina sin dejar rastro físico.

Entre el dogma bíblico que habla de milagros divinos, el Libro de Urantia que propone una evolución espiritual intergaláctica, y las hipótesis ufológicas que ven huellas de tecnología alienígena en las nubes y destellos del pasado, el enigma permanece abierto: ¿presenciaron los antiguos apóstoles la gloria de Dios o el despegue de una civilización de las estrellas?