Mekayla Li, coronada Miss Grand USA 2026, es destituida de su título tras afrontar tres cargos criminales por un atropello y fuga en Sunset Boulevard.

El brillo de las coronas y los focos de las pasarelas acaban de colisionar de la forma más drástica con los pasillos de un tribunal penal. La historia de Mekayla Li quien se consagrara como Miss Grand USA 2026 el pasado 10 de agosto en Las Vegas, dio un giro devastador en cuestión de días cuando la organización anunció su destitución inmediata y la retirada de su título. La promesa de representar a Estados Unidos en certámenes internacionales quedó destruida tras hacerse público un grave incidente vial que venía arrastrando desde finales de 2024.

Los hechos que originaron el escándalo judicial se remontan a un siniestro en el que la joven, al volante de su vehículo, impactó directamente en una mujer en Sunset bpulevard en los ángeles. Lejos de detener la marcha para auxiliar a la víctima o llamar a los servicios de emergencia, decidió acelerar y darse a la fuga, dejando a la mujer herida en el lugar del accidente. Aunque el suceso ocurrió antes de su participación en el certamen, la bomba mediática y judicial estalló con la reina de belleza ya coronada.
Ante la gravedad del proceso penal y la creciente presión pública, la organización del concurso emitió un comunicado oficial bastante contundente para formalizar la destitución. En el escrito, Miss Grand USA anunció la terminación inmediata de su reinado y su relevo absoluto de todas las funciones.
Explicaron que la medida responde de manera estricta al cumplimiento de las políticas contractuales de la empresa, las cuales exigen una conducta e integridad intachables. Al mismo tiempo, la organización hizo un llamado a la opinión pública para mantener el respeto durante la transición y rechazó categóricamente cualquier tipo de acoso, difamación o comentarios denigrantes hacia los involucrados.

El escenario legal que enfrenta ahora la exreina de belleza es sumamente complejo, pues la fiscalía sostiene un pliego acusatorio compuesto por tres cargos criminales específicos. El primer cargo es por atropello y fuga con abandono de escena, penalizando el acto deliberado de huir sin prestar auxilio. El segundo cargo corresponde a causar lesiones leves por negligencia al conducir, mientras que el tercero y más grave es por causar lesiones graves permanentes a la víctima.
A pesar de que la imputada se declaró inocente de todos los cargos para llevar el proceso penal en libertad, paralelamente enfrenta una demanda civil por el mismo caso por conducir bajo los efectos del alcohol y conducta temerariadonde se exige una indemnización.
La caída de Mekayla Li deja en evidencia cómo una decisión al volante puede derrumbar una carrera en segundos, demostrando que ninguna corona ni título de belleza está por encima de la responsabilidad penal.