
¡Familia descalabrada! Lo que por años se manejó como un «distanciamiento» debido a roces entre nueras, hoy ha estallado en una confrontación pública sin precedentes. Brooklyn Beckham, el hijo mayor del exfutbolista David Beckham y la diseñadora Victoria Beckham, ha publicado un extenso comunicado en su cuenta personal que ha dejado a la prensa internacional en estado de shock pues asegura ha sido silenciado por años.
El comunicado de seis páginas no deja lugar a dudas: Brooklyn ha decidido cortar lazos. En sus propias palabras, el joven fotógrafo y chef asegura haber vivido bajo un «esquema de control asfixiante», donde su identidad siempre fue secundaria frente a los intereses comerciales de la marca familiar.
También confirmó uno de los rumores más antiguos, el drama durante su matrimonio con Nicola Peltz en 2022. Reveló que Victoria su madre, cambió la canción de su primer baile sin consultarlo, convirtiendo un momento que era para la pareja en un espectáculo centrado en ella, lo que él calificó como una «humillación pública».
Uno de los reclamos más amargos es el intento de sus padres por obligarlo a firmar documentos legales para controlar quitarle el apellido a él y a sus futuros hijos, priorizando el valor del «Brand Beckham» sobre su autonomía personal.
Dentro de su escrito, Brooklyn confesó que su alejamiento de Londres y su mudanza definitiva a Estados Unidos no fue solo por trabajo, sino por una cuestión de salud mental.
«Desde que no tengo que pedir permiso para ser yo mismo, mi ansiedad ha desaparecido» escribió de forma contundente.
Hasta el momento, la oficina de representación de David y Victoria no ha emitido una respuesta oficial, aunque fuentes cercanas a la pareja indican que están «totalmente devastados». Victoria, quien siempre ha intentado mantener la unidad familiar a toda costa, estaría especialmente afectada por las menciones directas a su comportamiento en la boda de su hijo.
Este comunicado no es solo un pleito familiar; es el derrumbe de un imperio de imagen pública. Brooklyn cerró su mensaje con una frase lapidaria:
«No busco una reconciliación. Busco mi libertad».
Con esto, la relación parece haber llegado a un punto de no retorno, comunicándose ahora únicamente a través de equipos legales.