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El negocio del fanatismo: Venden basura de las calles de Nueva York a fans de Taylor Swift y se agota en horas

El artista Justin Gignac vende basura de las calles de Nueva York en cubos de plástico y los fans de Taylor Swift agotan el inventario en 24 horas.

Por si todavía quedaba alguna duda de que el fanatismo es la religión más lucrativa del siglo veintiuno, los seguidores de Taylor Swift acaban de redefinir el concepto de «quererlo todo» de su ídola. Tras su boda con Travis Kelce en el Madison Square Garden, un visionario del arte neoyorquino llamado Justin Gignac,  decidió que la mejor forma de celebrar el amor era barriendo las calles. Pero no por civismo, sino por puro espíritu de tiburón financiero.

El hombre salió a recolectar los desechos de las aceras aledañas y los transformó en «esculturas de bolsillo». Básicamente, metió basura pública en cubos de plástico transparente, les puso un precio de veinticinco dólares y, en un acto de fe colectiva que desafía cualquier lógica humana, los «Swifties» agotaron el inventario en menos de veinticuatro horas.

La joya de la corona de esta colección de mugre incluyó tapas de botellas, colillas de cigarrillo y un test de ovulación usado que alguien consideró buena idea abandonar en la calle. Todo un poema romántico. Lo más fascinante es que el creador dejó muy claro que estos desperdicios venían de la vía pública y no del evento privado. Es decir, la gente pagó dinero real por basura que bien pudo haber tirado un mapache o un turista distraído, con el único consuelo de que ese residuo compartió el mismo código postal que la cantante por unos minutos.

Esta maravillosa locura demuestra que la devoción pop ya no necesita música, ni conciertos, ni discos firmados; ahora se alimenta de desechos higienizados. Mientras Taylor y Travis disfrutan de su millonaria luna de miel, sus fieles seguidores atesoran colillas de cigarro en la sala de su casa, convencidos de que tienen en sus manos una reliquia sagrada. Definitivamente, el capitalismo no crea la necesidad, la fanatización la encuentra hasta en el fondo del contenedor de reciclaje.

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