Un repaso por los casos de famosos como Lucha Villa, Lisa Marie Presley y Linda Evangelista que sufrieron graves secuelas o perdieron la vida por cirugías estéticas.
El afán por alcanzar una figura ideal mediante el quirófano ha demostrado ser un terreno minado donde ni la fama ni el dinero garantizan el éxito. Detrás del brillo de la pantalla, son muchas las figuras públicas que han pagado un precio altísimo —desde secuelas irreversibles hasta la pérdida de la vida— a causa de cirugías como la liposucción y el bypass gástrico.
En México, el caso de Lucha Villa sigue siendo uno de los más dolorosos. En 1997, la reina de la canción ranchera sufrió un paro cardiorrespiratorio durante una liposucción debido a una complicación anestésica. Las semanas que pasó en coma le dejaron secuelas neurológicas irreversibles, retirándola para siempre de los escenarios.
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A este drama se suma el de Araceli Ordaz, «Gomita», quien tras someterse a un bypass gástrico en el extranjero para perder peso, ha enfrentado años de severas complicaciones intestinales, dolores agudos y desnutrición recurrente. Asimismo, casos como el de la actriz mexicana Vicky Palacios, fallecida por peritonitis tras una intervención estética, o la tragedia de la joven influencer mexicana Magnolia Morales, muerta por perforaciones orgánicas tras un bypass, demuestran los riesgos fatales de estas cirugías.
A nivel internacional, las complicaciones por liposucción y procedimientos de reducción de grasa han dejado marcas profundas. La estrella de American Pie, Tara Reid, sufrió deformaciones severas en el abdomen tras una liposucción fallida, mientras que la supermodelo Linda Evangelista quedó desfigurada a causa de un efecto adverso raro tras someterse a criolipólisis.
La tragedia también se cobró las vidas de Donda West, madre de Kanye West, al día siguiente de una liposucción; de la modelo brasileña Luana Andrade, fallecida por embolia pulmonar en medio de una liposucción de rodillas; y de la influencer Jocelyn Cano, tras una intervención que combinaba extracción y transferencia de grasa.
En el ámbito del bypass gástrico y las cirugías bariátricas, el impacto a largo plazo puede ser igualmente devastador. La única hija de Elvis Presley, Lisa Marie Presley, falleció a causa de una obstrucción intestinal producida por adherencias de un bypass al que se había sometido años atrás.
Del mismo modo, el astro del fútbol Diego Armando Maradona, tras someterse a dos operaciones bariátricas a lo largo de su vida, atravesó severas crisis de desnutrición, infecciones digestivas y fugas metabólicas que comprometieron gravemente su estado general. Todos estos testimonios recuerdan que, al cruzar la puerta de un quirófano, la estética jamás está exenta de arriesgar la vida.