Operación Redención: Pedro Sola visita refugio de perritos tras polémica y confiesa que «los animales le huyen»

Operación Redención: Pedro Sola visita refugio de perritos tras polémica y confiesa que «los animales le huyen»

Pedro Sola visita una fundación de perros rescatados tras la fuerte polémica por sus declaraciones en Ventaneando y confiesa que los animales «le huyen».

¡Paren todo! La campaña de redención forzada más espectacular de la televisión mexicana ha sumado un nuevo y conmovedor capítulo. En un acto de pura desesperación por limpiar su imagen, la producción de Ventaneando aplicó una medida extrema y llevó al mismísimo Pedro Sola a una fundación de perritos rescatados.

Bueno, seamos honestos: más que una visita, aquello pareció un traslado a una clínica de rehabilitación para la intolerancia animal. Las cámaras captaron el histórico momento en el que Pedrito se bajaba de la camioneta con una cara de resignación absoluta, arrastrando los pies y asumiendo su trágico destino: convivir con seres de cuatro patas.

Lo mejor de la jornada vino después, cuando nuestro carismático conductor compartió sus profundas reflexiones tras la experiencia. Con total inocencia, Pedro comentó ante las cámaras que notó algo rarísimo: que a él los perritos no se le acercan y que, de verdad, no entiende por qué será. ¡Vaya misterio de la naturaleza!

¿Por qué será que los animales le huyen, Pedrito? ¿Tendrá algo que ver con el pequeñísimo detalle de que dijiste en televisión nacional que no los quieres y que prácticamente dabas ideas de cómo desaparecerlos? No, seguro es pura coincidencia; ya sabemos que el instinto animal no detecta las malas vibras.

Pero preparen los pañuelos, porque el tierno desenlace de este calvario casi nos rompe el corazón. El buen Pedrito aseguró que se conmovió tanto con los lomitos que estuvo a punto de llorar no una, sino ¡dos veces! Eso sí, como todo un profesional de la vieja escuela, se aguantó las lágrimas y se contuvo, no fuera a ser que la gente pensara que realmente le importan. Así concluye esta obligada terapia de sensibilización, demostrando que con un contrato de por medio y el agua al cuello, hasta el más reacio aprende a posar junto a un perrito.