Icono del sitio Elisa Beristain

Polémica en Ventaneando: Tras críticas a los perros, Pedrito Sola felicita al médico veterinario en control de daños

Tras sus polémicas declaraciones sobre las mascotas, Pedrito Sola felicita a los veterinarios en Ventaneando. Conoce los detalles del control de daños.

¡Detengan todo y consíganle un Oscar —o de menos un Nobel de la Paz— a la producción de Ventaneando!, porque lo que acabamos de ver en pantalla no es televisión, ¡es pura magia contemporánea! En pleno pico de la marea radiactiva que dejó Pedrito Sola con sus emotivas, profundas y conmovedoras declaraciones sobre el asco, la aberración y el profundo odio que le provocan los perros y las mascotas, la brillante estrategia de control de daños del programa alcanzó hoy su cúspide más sublime, surrealista y absolutamente ridícula: ¡decidieron celebrar y felicitar con bombo y platillo el Día del Veterinario!

Sí, escuchó usted bien. Porque claro, ¿qué mejor manera de apagar un incendio forestal que echándole gasolina con aroma a croqueta? Nada dice “amamos a los animales” como poner en primera fila al hombre que preferiría abrazar un cactus antes que rozar a un chihuahueño.

Es que la secuencia de eventos es una obra de arte del descaro. Primero, el drama original con Pedrito desahogando su alma contra los peluditos. Luego, el predecible y nada forzado protocolo de rescate: obligarlo a ofrecer disculpas públicas con cara de “me están amenazando detrás  de la cámara”, mandar al pobre hombre a hacer servicio comunitario a asociaciones de protección animal para que conviviera a la fuerza con perritos —quienes, por cierto, se veían bastante más incómodos que él—, e incluso soltar el rumor de que podría ser uno de los flamantes integrantes de La Granja VIP, porque todos sabemos que encerrar a Pedrito entre establos, vacas y gallinas es la solución lógica para rehabilitar su espíritu.

Pero como nada de ese circo ha funcionado y el público nomás no se traga el cuento, hoy decidieron rematar el sainete. Ahí estaba nuestro queridísimo Pedrito, soltando sin pestañear ni una sola lágrima la frase estelar del día: “Cada veterinario me enseña algo nuevo para cuidar y valorar a las mascotas”. Por favor, dejen respirar al libreto, que se está ahogando de tanta fantasía.

A estas alturas, cada intento por lavarle la cara al asunto suena tan desesperado y absurdo que cruza directo a la comedia involuntaria. Es una ley no escrita del espectáculo: entre más intentan vendernos la milagrosa transformación de Pedrito en el nuevo San Francisco de Asís de la televisión mexicana, más hondo se hunden en el fango. Mañana seguro lo ponen a dar clases de adiestramiento canino o lo nombran padrino de honor de una camada de pugs. Total, el ridículo ya no tiene límite, y en ese foro, la dignidad hace mucho que pidió su jubilación anticipada.

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