
¿Se le rajó la galana? Agárrense, porque el árbol genealógico de los Castro, ¡acaba de dar otro volantazo! Resulta que la alegría de nuestra querida Verónica Castro duró menos que un suspiro en una ventolera. Hace apenas unos días, la Vero ya andaba presumiendo en redes sociales a la empresaria musical Victoria Kühne, llamándola con todas las letras su «nuera».
Todo era miel sobre hojuelas, bendiciones y «bienvenida a la familia», pero ¡oh, sorpresa!, el «Gallito Feliz» salió a cantar otra melodía y desmintió categóricamente que haya un noviazgo formal. ¡Así como lo oyen! Cristian Castro dice que solo son amigos, socios y que la cosa no va por ahí.
Pero aquí es donde entra el verdadero chisme, porque la pregunta que nos quita el sueño es: ¿qué pasó en esa cena familiar? ¿Será que a la flamante empresaria se le rajó cuando conoció de cerca el ritmo de vida del buen Cristian? No sería la primera vez que una candidata sale corriendo después de ver el manual de usuario de los Castro. O habrá sido el cantante quien prefirió no desgastar la amistad, pues desea hacer negocios con ella?
A ver, Cristian, ponte de acuerdo. ¿Tu mamá ve visiones o es que tú ya aplicaste la de «si te vi, ni me acuerdo»? Lo que es un hecho es que este «desmentido» huele a quemado. El escándalo está servido: por un lado, una suegra posiblemente desesperada por hacer que el hijo siente cabeza con una buena mujer, y por el otro, un eterno enamorado que cambia de pareja como de color de cabello.
Sea como sea, el oso internacional que le hicieron pasar a la pobre Verónica no tiene nombre. ¡Vaya forma de dejar a la suegra con la palabra en la boca y el anillo de compromiso en el cajón!