
¿Addis Tuñón es tutora o no? Imelda Garza-Tuñón da una confusa explicación sobre el testamento de su hijo y las redes estallan. ¡No te pierdas los detalles!
Imelda Garza Tuñón como dice una cosa dice otra, ¿no es pero sí es? ¿O en qué quedamos? El maravilloso mundo de las declaraciones de los famosos nos acaba de regalar una auténtica joya de la confusión mental cortesía de Imelda Tuñón.
Resulta que la joven viuda intentó aclarar —es un decir— el polémico nombramiento de la periodista Addis Tuñón como la supuesta «tutriz» de su hijo en el testamento, pero terminó enredada en un bucle filosófico digno de una tesis de cantinfleo profesional. Según la lógica de Imelda, la gente, que siempre es bien malpensada y no entiende nada de la vida, lo ha malinterpretado todo.
Explicó muy seria que esto no se trata de que si ella llega a faltar, Addis se va a quedar con el niño en automático, porque claro, en su lista de emergencia hay como diez personas antes que ella, lo cual ya nos hace preguntar si el testamento es un documento legal o una fila para entrar al antro.
Pero agárrense, porque la explicación se pone más abstracta. Imelda afirmó textualmente que escogió a Addis para ser la tutriz del testamento porque ella es diferente, porque es otra cosa, ¡porque no es tutriz! Así como lo escuchan. Addis es la tutriz porque no es tutriz. Un aplauso para la coherencia. Al parecer, en el multiverso de Imelda, las palabras significan exactamente lo opuesto a lo que dicen los diccionarios y los abogados.
Y para rematar este cuadro de comedia legal, la justificación final fue que, si algo pasa, primero se encargará del niño su mamá y luego su papá, dejando al respetable público con el cerebro hecho nudo intentando descifrar para qué demonios sirve entonces poner a alguien en un papel legal si al final va a ser un adorno «diferente».
Al final del día, queda claro que si la carrera musical no prospera, Imelda bien podría aplicar para dar las conferencias del clima o redactar contratos de letras chiquitas, porque para decir mucho sin decir absolutamente nada, se pinta sola.