
Esta historia es de nuestra colaboradora Zoí.
«Tenía 16 años, en los 90’s… cuando iba tarde a la escuela, salí con prisa, pero sonó el teléfono, pensé varias veces en regresarme pero lo hice…. contesté, y no era nadie, solo escuché el tono de ocupado.
Salí bastante molesta y vi cómo pasó el camión que tenía que tomar… iba lleno, me hubiera tocado en la puerta, con parte del cuerpo de fuera, como coloquialmente, llaman «de mosquita» … me enojé aún más pero justo detrás venía otro casi vacío.

El camino fue complicado porque iban jugando carreritas por pasaje, hasta que en una glorieta, el camión en el que me iba a subir se volcó. Nos bajamos a auxiliar pero todos los que iban cerca de la puerta fallecieron… donde iba a ir yo por unos segundos de diferencia.
Por supuesto que te asustas y sabes que la libraste, pero, unos años después, conté la historia a un amigo y me dijo «¿te has preguntado quién te marcó?» ; en ese momento, se me puso la piel chinita, era verdad, la llamada me retuvo y me impidió subir a ese camión.. esa llamada donde nadie contestó, me salvó la vida
Entonces te preguntas, «¿y qué hubiera pasado?» debemos detenernos a ver las señales, a no molestarnos cuando algo nos retrasa, un olvido, algo… son señales, que debemos identificar y agradecer».