«La «Uberización» de la Muerte: El Negocio de los Duelos Digitales

«La «Uberización» de la Muerte: El Negocio de los Duelos Digitales

La muerte solía ser el único límite absoluto, el fin de cualquier relación social o física con otro ser humano. Sin embargo, en 2026, la frontera entre el «aquí» y el «más allá» se ha vuelto borrosa, no por un milagro místico, sino por una suscripción mensual. Bienvenidos a la era de los Deadbots y la herencia digital procesada por inteligencia artificial. De qué se trata todo esto? En Beristime, te lo contamos. 

Lo que comenzó hace unos años como experimentos aislados para «chatear con los muertos» mediante logs de texto, ha evolucionado hacia la creación de clones cognitivos de alta fidelidad.

Empresas líderes en el sector ahora utilizan modelos de lenguaje de gran escala (LLM) que no solo imitan el vocabulario de un fallecido, sino su sintaxis, sus muletillas, su sentido del humor y, lo más perturbador, sus lagunas de memoria. Al alimentar a la IA con décadas de correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y audios de redes sociales, el algoritmo genera una tétrica «presencia» que se siente auténtica.

La industria del duelo ha pasado de vender ataúdes y lápidas a vender servidores y anchos de banda. Hoy existen tres niveles principales en este mercado:

El primero se trata de un Legado Estático: Un bot que responde preguntas basadas en una biografía cerrada.

Otra modalidad es Una IA que «sigue aprendiendo» y reacciona a las noticias actuales como lo hubiera hecho el difunto (ej. «¿Qué pensaría mi abuelo del presidente actual?»).

Y, por último, La Integración Multisensorial que se refiere  El uso de deepfakes o noticias falsas de voz y avatares creados en realidad aumentada que permiten «cenar» con el holograma de un ser querido.

El impacto social es masivo: familias que prefieren pagar una cuota premium de 29.99 USD al mes antes que enfrentar el silencio del duelo definitivo.

Aquí es donde el tema se vuelve oscuro y la psicología se divide: 

Para personas con duelos traumáticos o muertes súbitas, estos bots actúan como una «rampa de salida» emocional, permitiendo decir adiós de forma gradual.

Sin embargo, existe el alto riesgo de lo que los expertos llaman «duelo suspendido». Si la persona «sigue ahí» en tu teléfono, el cerebro nunca procesará la pérdida. Se crean vínculos de dependencia con un software que, en última instancia, es propiedad de una corporación que puede quebrar o cambiar sus términos de servicio.

Ante esto, la sociología cree que estamos creando una generación que no sabe despedirse, por el contrario, Estamos hackeando el proceso biológico del olvido, y nadie sabe qué consecuencias tendrá esto a largo plazo en la salud mental colectiva».

Pero, ¿quién es el dueño de tu alma digital? 

En 2026, los vacíos legales son alarmantes.

¿Habría que preguntarse si tenía el fallecido el deseo de ser «resucitado» digitalmente?

También el bot, para ser preciso, analiza conversaciones donde aparecen otras personas vivas que nunca dieron permiso para que sus datos fueran procesados por la IA de un tercero.

Y por último. ¿Qué ocurre si dejas de pagar la suscripción? ¿La empresa «borra» a tu ser querido por segunda vez enfrentándote a un segundo duelo? 

La «Uberización» de la muerte nos ha dado un consuelo inmediato a cambio de una soberanía emocional incierta. Hemos convertido el luto en un producto de consumo masivo, transformando el cementerio en un centro de datos. La pregunta para la sociedad del futuro no es si podemos vencer a la muerte, sino si realmente deberíamos intentar engañarla.