
«Gracias por la oportunidad de contar mi historia.
Hace alrededor de 16 años, cuando estaba estudiando en Centro Superior Tecnológico de mi ciudad, vivía cerca del centro, estaba soltera, tenía un empleo en la semana y solía reunirme con mis compañeros de estudio los días libres o fines de semana, ya que tenía tiempo para estudiar para los exámenes o parciales de semestre.
Una vez, en un día festivo, nos reunimos en la casa de uno de los compañeros el cual vivía a las afueras de la ciudad, pasamos toda la tarde estudiando y concentrándonos para nuestros exámenes de la semana y fin de mes; yo estuve preocupada por la hora, ya que era tarde como las 7 u 8 p.m. y en ese momento sabia que el transporte para mi lugar de residencia era difícil que pasara hasta cierta hora de la noche: Yo decidí despedirme de mis compañeros de estudio e irme para mi casa.
Eran casi las 9 p.m, yo estuve preocupada porque el transporte público que tenía que trasladarme a la ciudad de ese lugar no pasaba, decidí caminar. Un lugareño o habitante de la zona, me aconsejo no caminar mucho por la vía, ya que era oscura la zona, y aparte que en esa carretera hace años había ocurrido un accidente de una mujer, que iba a casarse y estaba vestida de novia llamada “La novia o espanto de Puerto Colombia”, yo asustada, me devuelvo para la otra vía, pero la noche se venía, ya iban hacer las 9:30, casi 10:00 pm de la noche.

Por un instante empiezo a sentir un fogaje en el cuerpo y escucho el sonido de la lechuza entre los arboles, en medio de la noche. Yo empecé a sentir la mala onda, una energía pesada, por la espalda que me decía “Huye, vete a mi esposo no me lo vas a quitar”.
En ese momento al ver que nadie me ayudaba, y no pasaba el transporte público, prácticamente 10:00 p.m y el celular con poca carga para avisarle a mi familia, paso un hombre en un taxi o vehículo; yo me sentí algo tranquila en el carro pero cometí el error de colocarme al lado de sujeto, le dije: ‘Señor gracias por el ride o viaje’, di una vuelta a la ventana del carro, tranquila de salir del lugar, pero paso algo impactante con ese sujeto.
De repente toma mi mano izquierda y yo despistada y distraída mirando la ventana el paisaje, error de juventud, veo quiere tomar mi mano, pero era que iba manejando el taxi, con sus pantalones abajo, y dije en mi mente: ‘Me metí en la boca del lobo’, hasta aquí llegué, quede congelada, sentí que mi vida paso en un instante allí…

Como no me di cuenta que estaba manejando en esas fachas, ‘Woow este sujeto me va hacer algo feo o querrá que yo le toque otra parte de su cuerpo, ¿o que? ¿por qué me agarra la mano izquierda, si esta manejando, Dios mío, qué pasara?’, dije yo en mi mente.
Yo pensé lo peor en ese momento, ver al individuo en esa situación y pensando en el espanto que sale en la carretera, fue algo espeluznante.
Trate de hablar con el sujeto y le dije que “Yo no era un persona de la noche o de la vida alegre” que me estaba confundiendo y que estaba a esas altas hora de la noche porque estaba realizando unos estudios bíblicos y que a Dios no le gusta esos actos.

El sujeto me dijo en ese momento; ‘Es que no me puedo controlar’, pero si quieres te bajas de carro lo detengo o te devuelvo a la vía donde sale el espanto de ‘La Novia o Espanto de Puerto’, en ese momento en la carretera cambió el semáforo en rojo y le dije: Gracias.
“Todo bien” mejor me bajo acá. Salí del carro corriendo de volada, se me cayeron mis libros, y el hombre salió arrancando a mil el carro. Realmente del mismo susto, ni vi su placa, me enfoque en ir a la vía para tomar un bus público lo mas pronto posible, ya que en un instante quede en shock y rápidamente así vi un bus que venía y me subí con una angustia, pero no había muchos pasajeros, así que me toco tragarme mi dolor hasta que llegue a mi lugar de residencia, más nunca en mi vida vi a ese señor.
Le doy gracias a Dios que eso pasó, pero lo recuerdo como si fuera ayer, el impacto paranormal y emocional fue fuerte».