
Por siglos se ha hablado de los misterios que oculta el Vaticano en el interior de sus 85 km de estanterías llenas de viejos libros, documentos antiguos, secretos, logias, guerras y un mundo de datos ocultos al resto de la humanidad. ¿Qué pasaría si te dijera que el Vaticano no solo guarda reliquias y pergaminos, sino también una tecnología capaz de sintonizar el pasado como si fuera un canal de televisión?
Hoy en BerisTIME, te hablaremos del Cronovisor, una supuesta máquina del tiempo que según los expertos, es el secreto mejor guardado de la Santa Sede.
La historia comienza en la década de 1950 con el Padre Ernetti, fallecido en 1994. Era un monje benedictino que además era físico. Ernetti afirmó haber construido, junto con un equipo de científicos incluido, según rumores, el genio Enrico Fermi, un dispositivo que no viajaba físicamente en el tiempo, sino que captaba las ondas electromagnéticas «dejadas» en el espacio por eventos pasados.
«Funcionaba bajo la idea de que la energía nunca se destruye, solo se transforma. El cronovisor capta los restos de luz y sonido que flotan en el espacio-tiempo», explicaba Ernetti antes de su muerte.
En una entrevista de 6 páginas otorgada por el Padre Ernetti comparó la máquina con una bomba atómica,
Según los testimonios equipo del Vaticano habría logrado visualizar momentos que cambiarían la historia:
- La crucifixión de Jesús: Se dice que existe una fotografía real del rostro de Cristo en la cruz obtenida por el Cronovisor.
- La destrucción de Sodoma y Gomorra.
- Discursos de Napoleón y Cicerón
- Un discurso de Mussolini
Estos momentos emblemáticos, fueron elegidos específicamente, pues, según el padre, Ernetti habían hecho comprobaciones “con personajes fáciles de capturar o de encontrar”, debido a su cercanía en el tiempo, como, Jesús, el Papa Pío XII o Benito Mussolini. “Sus imágenes fueron posteriormente comparadas con películas de la época, los resultados son satisfactorios.
Y por si esto no fuera suficiente, Ernetti agregó que la máquina que había inventado podría “provocar una tragedia universal” porque quitaría la libertad de expresión y de acción. Mencionó que el pensamiento también es una emisión de energía que puede ser captable. Con esta máquina podríamos saber lo que el enemigo o el vecino están pensando.
La construcción del Cronovisor es descrita más como un proyecto de radio-astronomía avanzada que como una «máquina del tiempo» convencional de ciencia ficción. Según los testimonios del Padre Ernetti y del Padre François Brune quien difundió la historia, el aparato fue el resultado de 13 años de trabajo de un equipo de 12 científicos de élite.
Entre ellos Enrico Fermi quien se encargó de la parte de la física cuántica y el comportamiento de las partículas.
Wernher von Braun, aportó sus conocimientos en ingeniería y transmisión de señales a larga distancia y finalmente Guglielmo Marconi, el padre de la radio, quien habría dado las bases para la captura de ondas electromagnéticas.
Tenían la teoría, de que si podías construir un receptor lo suficientemente sensible, podías «sintonizar» esas ondas del pasado, igual que una radio sintoniza una estación lejana.
Se dice, que fue tal el impacto dentro de la Santa Sede y el temor que el propio Papa Pío XII ordenó desmantelar el aparato y clasificarlo como «Secreto de Estado» pues, el cronovisor representaba un peligro para la humanidad y por supuesto, para la permanencia de la Iglesia.
«Si cualquiera pudiera ver el pasado, no habría secretos, no habría privacidad y la fe se volvería algo mecánico, no espiritual».
En su entrevista de 1972 con la revista Tempus, Ernetti mencionó que el componente más difícil de explicar era «el ojo». No era una cámara, sino un sensor que permitía «enfocar» a una persona específica en el pasado entre el ruido de miles de millones de otras señales.
Existe una imagen muy famosa que circuló hace años como «la prueba del Cronovisor», pero resultó ser una foto similar a la de un crucifijo de madera aunque los rasgos cambia, sobre todo, la nariz.
Y otra que la gente adjudicó al cronovisor aunque se tratyaba de un negativo de una pintura antigua.
Sin embargo, los teóricos dicen que la verdadera foto está guardada en una caja fuerte bajo la Basílica de San Pedro y que es «tan impactante que podría hacer tambalear los cimientos de la religión».
Este mes, investigadores independientes han publicado en foros de la Deep Web supuestos esquemas técnicos filtrados de los archivos del Vaticano. Estos documentos sugieren que el Cronovisor utilizaba una serie de cristales de cuarzo y cátodos de metales preciosos para sintonizar frecuencias específicas de la historia.
Poco antes de la muerte de Ernetti en 1994, volvió a dar una entrevista al medio “más allá” donde sentenció:
Yo ya hablé… El papa Pio X11 nos prohibió que divulgáramos en una especie de confesión eclesiástica cualquier detalle sobre nuestra investigación por el peligro que representa la máquina del pasado.
En dicha entrevista, confesó tener aún la imagen del texto original de las tablas de la Ley que Dios le dio a Moisés en el monte Sinaí pero que no podía develar nada por seguridad, y desconociendo la fecha en la que puedan desvelarse toda esta información pero que estaba seguro que todo saldrá a la luz cuando los valientes se atrevan a enfrentar al monstruo de la Iglesia.
Casualmente, en 1988 El Vaticano emitió un decreto en el que se advierte que serán excomulgados todos aquellos que capten o divulguen con instrumentos técnicos acontecimientos del pasado.
¿Muy conveniente no?
Aunque el Vaticano ha negado oficialmente la existencia del aparato una vez más, la reciente remodelación de las bóvedas de seguridad en la Santa Sede ha hecho que muchos se pregunten: ¿Están moviendo el Cronovisor para que nadie lo encuentre nunca?