Icono del sitio Elisa Beristain

Cuernavaca prohíbe los elotes en palo durante las fiestas patrias para evitar su uso como «armas punzocortantes»

El Ayuntamiento de Cuernavaca prohíbe la venta de elotes en palo durante las fiestas patrias para evitar su uso como «arma blanca». Solo se permitirán en vaso.

En las fiestas patronales o patrias es perfectamente normal que las autoridades prohíban el consumo de bebidas embriagantes en la calle, el uso de pirotecnia no autorizada, o por supuesto, portar objetos punzocortantes y armas de fuego. Pero en Cuernavaca, la delincuencia ha tomado una forma mucho más aterradora, untada con mayonesa, queso y chile del que pica: ¡los elotes preparados!

Así como lo oyen, familia. El Ayuntamiento de Cuernavaca determinó que durante los festejos patrios queda estrictamente prohibida la venta de elotes insertados en el tradicional palito de madera. ¿El motivo oficial detrás de semejante alerta nacional de seguridad? Que el palito de madera es considerado una potencial «arma blanca» de alto impacto.

Y es que, según la lógica de las autoridades, tras comerse el último grano de maíz, los ciudadanos podrían entrar en un trance de furia descontrolada y armar una batalla campal a estocadas con los peligrosísimos vestigios de su antojito mexicano. Y es que esta idea no salió de la nada, pues, en Cuervaca dos gobernadores han sufrido elotazos a lo largo de la historia, incluso, hay reportes de una batalla entre los asistentes al festejo lanzando esta rica y saborsa botanita por los aires a quien se les pusiera enfrente.

Por esta razón, la estricta restricción para el escuadrón del maíz operará en un horario de las cinco de la tarde a las doce de la noche durante las jornadas festivas en el Centro Histórico. Los comerciantes que deseen vender este manjar nocturno tendrán que someterse a la regla de entregarlo única y exclusivamente desgranado en vaso.

Así que ya lo saben: si andan por Cuernavaca y ven a alguien caminando sospechosamente con un palito de madera bañado en limón, mantengan su distancia, llamen a los refuerzos y busquen refugio, no vaya a ser que la delincuencia gastronómica los alcance.

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