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Frances Ruth Shand Kydd, la tormentosa madre de Lady Di

Diana Spencer y su madre, Frances Ruth Shand Kidd

La madre que marcó el destino de una princesa… , Frances Ruth Shand Kydd nacida en 1936 en Sandrimham  Norfolk, no fue una aristócrata convencional. Su vida estuvo marcada por la rebelión, el juicio social y una relación con su hija, Diana de Gales, que osciló entre la adoración y el silencio absoluto.

Nacida en la aristocracia pues su padre había ostentado el título de el 4º Barón Fermoy, aparte de ser  amigo cercano del Rey Jorge VI, Frances se casó a los 18 años con John Spencer, Vizconde Althorp, en la Abadía de Westminster. Un evento de alta sociedad donde los invitados eran personajes de la nobleza y realeza, entre ellos, por supuesto se encontraba la Reina Isabel II.

Al poco tiempo, la presión por dar un heredero varón a los Spencer fue brutal. Tras la muerte de un hijo recién nacido y el nacimiento de tres hijas (incluida Diana), Frances finalmente tuvo a Charles.  Pero el daño en el matrimonio era irreparable. Había ya maltrato físico y psicológico así que en 1967, la madre de Lady Di, tomó una decisión inaudita para la época: abandonó a su marido para irse con el magnate del papel Peter Shand Kydd.

El gran escándalo de su vida fue el juicio por la custodia de sus hijos en 1969.

En un giro cruel, la propia madre de Frances (Lady Fermoy) testificó en contra de su hija y a favor del Conde Spencer, calificándola de «madre no apta», pues estaba muy molesta porque Frances se había escapado con otro abandonando a sus hijos. 

Tras una fuerte lucha, Frances perdió la custodia. Diana, que entonces tenía solo 6 años recordaría toda su vida el sonido de los pasos de su madre alejándose sobre la grava de la casa de Althorp. Este «abandono» sembró en Diana el miedo permanente al rechazo según sus propias palabras, aparte de sentir toda su vida, que, como sus padres deseaban tanto hijos varones, ella había sido una decepción para el matrimonio. Charles Spencer el hermano menor de la princesa, comentó en varias ocasiones que recordaba a su hermana sentada junto a la puerta por horas, por días, por meses, pues su madre, había prometido que regresaría por ellos, cosa que nunca sucedió. incluso, contó que Diana siempre quiso compensar la ausencia de la madre, y se hizo cargo de él a pesar de ser una niña,  para que Charles creciera con una imagen materna.

A partir de ese momento, el cuidado de Diana y su hermano menor corrió a cargo de nanas y amas de llaves, mientras los mayores, cursaban sus estudios en colegios estilo internados.

La relación madre-hija fue una montaña rusa emocional pues, durante los primeros años del matrimonio de Diana con Carlos, Frances fue un gran apoyo. Incluso,  Diana solía refugiarse en la casa de su madre en la isla de Seil, Escocia, para escapar del acoso de la prensa.

El problema principal era que Frances era una mujer de carácter fuerte y opiniones directas y esto a  menudo chocaba con la inestabilidad emocional de Diana.

 Meses antes de la muerte de Lady Di en 1997, ambas dejaron de hablarse. El motivo fue una entrevista que Frances dio a la revista Hola!, donde decía que era «absolutamente maravilloso» que Diana hubiera perdido su título de «Su Alteza Real» aparte de contar detalles personales sobre la vida y divorcio de su hija. 

Diana, sintiéndose traicionada, tuvo una fuerte discusión con su madre por aquellas declaraciones y se alejó de ella. Durante el juicio del ex mayordomo Paul Burrell en 2002, Frances Shand admitió bajo juramento algo devastador: en los últimos cuatro meses de vida de Diana, ella le envió varias cartas intentando reconciliarse, pero Diana se las devolvió todas sin abrirlas. un caso bastante  triste porque, tras el accidente en París, Frances tuvo que vivir con la culpa de saber que las últimas palabras que intercambiaron fueron gritos y que sus intentos de pedir perdón por carta fueron rechazados.

Pero, a pesar de estar distanciadas, Frances llamó a su hija pocos días antes del fatal accidente que le arrebata la vida. En dicha llamada telefónica, se atrevió a insultar a Diana, por su relación con un hombre musulmán, gritándole que era una “puta” por andar con hombres así. Paul Barrel el mayordomo de la ex princesa, asegura que Diana tiró con fuerza el aparato telefónico al suelo y cerró la puerta enfurecida. 

Existe  de hecho una carta de Frances, escrita después del funeral de Diana en 1997, donde elogiaba el discurso de su hijo Charles Spencer. En ella decía que, como sus hijos habían «conquistado al mundo» en la Abadía de Westminster, ella sentía que como madre debía cumplir su parte desde casa.

Tras la muerte de Diana, Frances vivió una vida recluida en Escocia. Se convirtió al catolicismo en 1994 y se dedicó a obras de caridad. Murió en 2004, a los 68 años, tras una larga batalla contra la enfermedad de Parkinson y un cáncer cerebral.

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