
Durante décadas, la prensa de espectáculos alimentó una leyenda urbana: que Angélica Aragón había regresado de Asia con el corazón roto y un hijo secreto. Sin embargo, en una reciente entrevista este 2026, la protagonista de Mirada de Mujer decidió poner fin a las especulaciones sobre su matrimonio en la India con el músico Shajid, mejor conocido como «Rocky».
A diferencia de lo que dictan los chismes de pasillo, su historia no fue una tragedia, sino una etapa de profundo crecimiento y respeto mutuo que marcó el inicio de su leyenda en la televisión mexicana.

Un romance de siete años con el bajista de David Bowie
A los 19 años, movida por un amor de juventud y una sed de aventura, Angélica se casó bajo los rituales tradicionales de la India. Su esposo, Shajid (Rocky), no era un desconocido, sino un talentoso bajista que llegó a trabajar con figuras de la talla de David Bowie.
A pesar del «exotismo» que la prensa le atribuyó a la relación, la actriz aclara que lo que los unió fue una amistad inquebrantable que duró hasta el fallecimiento del músico en el año 2020.
¿Por qué terminó el matrimonio?
Tras siete años viviendo en el extranjero, el peso de sus raíces mexicanas fue decisivo. Angélica confesó que la nostalgia por su país la llevó a tomar la difícil pero necesaria decisión de separarse:
«Mi lugar está allá, tengo que regresar», recordó haber sentido en aquel momento. La separación fue tan amigable que ambos mantuvieron el contacto durante el resto de sus vidas.

Desmintiendo el mito del «hijo extranjero»
Uno de los rumores que más ha perseguido a la actriz es el de un supuesto hijo nacido en la India. La realidad es muy distinta:
- Sin hijos en la India: Durante su matrimonio con Shajid, la pareja no tuvo descendencia.
- Su única hija: La reconocida intérprete se convirtió en madre años después de su regreso a México. Su hija, María, es fruto de su relación con el historiador Rodrigo Martínez.
De la soltería al estrellato absoluto
Regresar a México soltera y sin ataduras fue, en palabras de la propia Angélica, el impulso que su carrera necesitaba. En lugar de ser un fracaso, el divorcio fue una liberación profesional.
«Me liberó mucho… pude dedicarme de lleno a mi carrera sin sentir que había que atender la de otra persona», reflexionó la estrella sobre su retorno a la patria.
Hoy, ese pasado en la India es un tesoro personal que la actriz agradece, pues le dio la madurez necesaria para forjar el éxito que la convirtió en una de las figuras más respetadas de la actuación en español.
