Recuento de la final del Mundial 2026: España se corona campeón, Lionel Messi se despide entre lágrimas y Madonna desata polémica por playback.

Se terminó la fiesta de la Copa del Mundo y vaya cierre de locura nos dejó! Prepárense porque aquí les traigo el recuento sin filtros de lo bueno, lo malo y lo verdaderamente feo que nos regaló la gran final. ¡Agárrense!
Comenzamos con lo feo, porque el chisme y el drama siempre van primero. A ver, ¿alguien me explica qué pasó con Madonna? La reina del pop apareció en el escenario y, Dios mío, el playback fue tan evidente que parecía un montaje mal editado. ¡Casi le da el infarto al ingeniero de audio!
Lo único rescatable y que nos dejó con el ojo cuadrado fue su entrada triunfal: iba a bordo de un vehículo espectacular y, como si fuera una reina de verdad, escoltada nada más y nada menos que por dos de los más grandes astros de la historia del fútbol: ¡Ronaldinho y Ronaldo Nazario! Un lujo total que le salvó el numerito.
Pasemos a lo bueno, que afortunadamente hubo mucho talento real. El que se llevó la noche, los aplausos y los suspiros de medio estadio fue Justin Bieber. ¡Qué joya de presentación! Cantó completamente en vivo, agarró su guitarra acústica e interpretó una canción especial hecha exclusivamente para esta Copa del Mundo.
Puro talento y cero trucos. Y si de momentos bellos hablamos, la ovación de la noche se la llevaron los niños de Uganda. Se cumplió el sueño, pues la mismísima Shakira les había prometido llevarlos a actuar en la gran final, y ahí estuvieron, llenando el escenario de puro ritmo, color y una energía que contagió a todo el planeta.
Y cerramos con lo malo, que para ser honestos, fue una auténtica tragedia de tango. La cruz de la moneda se la llevó Argentina. Los ches ya se sentían bicampeones, ya tenían la cuarta estrella tatuadas en el pecho, cuando ¡pum!, la derrota les cayó como balde de agua fría en plena cara.

Y la imagen que nos rompió el corazón a todos (bueno, la verdad quizá solo a su esposa) fue ver a Lionel Messi irse del terreno de juego con las lágrimas en los ojos, despidiéndose de las canchas en el que fue, definitivamente, su último mundial.
¡Felicidades España! ¡Campeona del mundo! Así se nos va otra justa mundialista: entre desasosiegos, playbacks históricos, lágrimas de astros y mucha música. ¡Nos vemos en cuatro años!
